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Las iguanas llegaron como tsunami verde y nada las detuvo


En el último episodio de ¿Qué hace la muchacha esa con las gallinas de palo? Les comenté que sobrevivimos la tormenta Karen, que observamos iguanas en nuestras cámaras trampa y que teníamos esperanzas de comenzar a sembrar en Gurabo. Pues como de costumbre, nada sale como lo pensamos. Por eso les dejé en animación suspendida, sin post nuevo, por que yo misma no sabía como apagar tantos fuegos que se iban encendiendo. Les cuento primero de Juana Díaz y en otra entrada les comparto lo que sucedió en Gurabo.



Como quizá hayan visto en uno de mis posts anteriores estoy haciendo un experimento para medir el rendimiento de lechuga y pepinillo en presencia de gallinas de palo bajo tres tratamientos. Salta esta parte si ya sabes que uno es control (no hacemos nada) uno es un plaguicida (tratar las plantas con Neem para que tengan mal sabor) y usar unas mallas ( para excluir las iguanas del lugar). Si tuviese que haber apostado ( o hipotetizado) cual de los tratamientos iba a ser infalible, hubiese apostado a las mallas. Pero, como siempre, nada es como uno piensa y las iguanas son imparables

green iguana stuck in a fence
Una de las iguanas que se metió dentro del área de siembra cercada por la malla. Aquí la ven resignada por que no puede salir. Pero yo la rescaté, no se preocupen.

En total, removí 5 iguanas atrapadas por las mallas. Después de que llegó la primera, siguieron llegando como marejada verde. Un tsunami con hambre de comer pepinillo. En el video de abajo, pueden ver dos que no lograron escapar y fueron removidas por el personal heroico de la Juana Díaz.




Quizá con más calma, la iguana hubiese logrado escapar. Pero con unos humanos así tan grandes y feroces como yo, el pánico parece que le ganó.


Algunas las removí yo. Estoy sonriendo, pero la realidad es que estoy preocupada por que ¡entraron al cercado!


¿Se acuerdan de la querida beagle, Yaya? Ella también estuvo muy atenta a las iguanas atrapadas en las mallas. Tuve que esforzarme para que la perra no jugara con la iguana, aunque después de que nos fuimos de la finca no sabemos lo que pudo haber sucedido.





Aunque las iguanas entrando el área de exclusion no es lo ideal, al menos solo lo comenzamos a observar durante y después de la cosecha. Si, así como lo leyeron, al fin ¡COSECHAMOS!


Comienzos de la cosecha, estos colegas trabajan tan duro que ni se detienen para una foto.

Gracias a Frankie y a Abraham recogimos todas la lechugas y pepinillos ese día. Estos hombres son unos duros, cosecharon, marcaron y pesaron todas las parcelas conmigo. Son excelentes asistentes para un proyecto científico. Siempre hacen su trabajo atentos al detalle y con un entendimiento tremendo. No saben lo agradecida que estoy y estaré siempre.

Aquí Abraham sostiene una de las cajas rotuladas para rastrear el rendimiento de un cultivo y asociarlo a su tratamiento. Esa váscula pesa bastante y este general ¡la cargó por todo el experimento! ¡Gracias!

Al final terminamos con 6 cajas de pepinillos y al menos el doble de lechuga. Fue un día de mucha satisfacción, pues marcó el punto medio del experimento. Hemos terminado nuestras tareas en Juana Díaz y ahora solo nos queda Gurabo. Digo solo, pero eso es una caja de Pandora.



Mientras me preparo para contarles lo que ha sucedido en Gurabo aprovecho para agradecerles a ustedes por estar atravesando esto conmigo. Ando optimista gracias a sus palabras, mensajes y todo lo que hacen en solidaridad con este proyecto.



¡Hasta pronto!

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